Hay días en los que algo cambia.
Lo que normalmente puedes sostener,
de repente pesa más.
Pequeñas cosas molestan más de lo habitual,
te cuesta concentrarte,
todo parece más intenso.
Y aparece esa sensación difícil de explicar:
“no puedo con todo esto”.
No siempre tiene que ver con lo que está pasando fuera,
sino con cómo está tu sistema emocional por dentro.
La regulación emocional: una clave que muchas veces falta
El psicólogo James Gross, uno de los principales referentes en regulación emocional, explica que las emociones no aparecen sin más, sino que siguen un proceso.
Y en ese proceso, hay momentos donde podemos intervenir.
La regulación emocional no consiste en evitar lo que sientes,
ni en “ser fuerte” o aguantar.
Tiene más que ver con algo mucho más sutil:
cómo te relacionas con lo que sientes cuando aparece.
Muchas veces decimos “estoy mal”, pero dentro hay varias emociones mezcladas…
Si quieres profundizar en esto, puedes leer más aquí:
cómo identificar lo que sientes
No es que todo sea demasiado… es que todo se acumula
Muchas veces, esa sensación de desbordamiento no viene de un solo momento.
Viene de pequeñas cosas que no se han procesado del todo:
– conversaciones que se quedaron dentro
– emociones que no tuvieron espacio
– cansancio acumulado
– tensión sostenida
Y llega un punto en el que el sistema dice:
“hasta aquí”.
No es debilidad.
Es saturación.
Las estrategias que usas (sin darte cuenta)
Según el modelo de James Gross, hay diferentes formas de regular las emociones.
Algunas aparecen de forma automática:
– distraerte constantemente para no sentir
– evitar ciertas situaciones
– intentar “pensar en positivo” cuando algo duele
– exigirte estar bien todo el tiempo
El problema no es que existan estas estrategias,
sino cuando se convierten en la única forma de gestionar lo que sientes.
Porque entonces, lo emocional no desaparece,
solo se desplaza.
La alternativa: empezar a regular desde la conciencia
Regular una emoción no es eliminarla.
Es poder hacer algo diferente cuando aparece.
A veces, empieza por algo muy simple:
– parar unos segundos
– darte cuenta de lo que estás sintiendo
– ponerle un nombre
– observar cómo cambia sin intentar forzarlo
Este pequeño cambio transforma la experiencia.
Porque pasas de estar dentro del desbordamiento,
a empezar a relacionarte con él.
En pareja: cuando uno se desborda, el vínculo también
En las relaciones, esto se vuelve aún más visible.
Cuando una persona está saturada emocionalmente:
– puede reaccionar con más intensidad
– le cuesta escuchar
– se cierra o se distancia
– o entra en conflicto con más facilidad
Y muchas veces, la otra persona interpreta esto como falta de interés, rechazo o ataque.
Pero en el fondo, muchas discusiones no nacen de lo que ocurre,
sino de emociones no reguladas que se cruzan.
Por eso, aprender a regularte no solo es algo individual,
también es una forma de cuidar el vínculo.
No se trata de poder con todo
Hay una idea muy extendida:
que deberíamos poder con todo.
Pero la regulación emocional no va de eso.
Va de reconocer cuándo algo te está sobrepasando
y empezar a tratarte con más conciencia en ese momento.
Porque cuando puedes sostener lo que sientes, aunque sea un poco mejor,
todo empieza a cambiar:
– hay más claridad
– menos reactividad
– más espacio para elegir cómo responder
Un primer paso
Si sientes que hay momentos en los que todo te sobrepasa,
no es algo que tengas que resolver a base de esfuerzo.
Es algo que se puede aprender.
Y muchas veces, ese aprendizaje empieza por tener un espacio donde comprender lo que ocurre con más profundidad.
Si estás en este punto, puedes empezar por aquí:
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Si sientes que esto está afectando a tu relación:
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O si lo prefieres, puedes dar un primer paso escribiendo directamente para una llamada de bienvenida